Desde 1963, cuando Eppendorf inventó el tubo de microcentrífuga, los Eppendorf tubes han demostrado ser compañeros fiables para el trabajo diario de un científico. Los Eppendorf PCR tubes son fáciles de abrir y ofrecen un sellado hermético para evitar la evaporación en la PCR. Con un espesor de pared fino y consistente y una superficie de pared lisa, estos tubos también garantizan una transferencia de calor eficiente a la muestra, acelerando su PCR.



